¡Mesero! Una cucharada más de amargura para mi café, por favor.
Debo sacar del alma esta desolación inconclusa que se apiada a medias de mi desgracia. Intentaré cargar menos angustia en los bolsillos de mi desgastada camisa, porosa y ajada de tanto cubrir la piel de mi cuerpo marchitado y cansado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario